Pichanga de Barrio

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Imposible no recordar inolvidables momentos, al leer la frase “El fútbol es el deporte rey, porque es el más democrático“. Cualquier implemento se transforma en la mejor pelota y cualquier espacio es “el mejor estadio del mundo”. Y cúanta verdad hay en esas palabras. Con ganas todos podemos jugar fútbol o intentarlo, sus reglas son simples, tiene variantes de todo tipo, y lo mejor, no requiere implementación costosa, como el tenis, el golf, el esquí, etc. Ojalá con una pelota redonda…de preferencia, y estamos.

De todos los tipos de fútbol, el inolvidable es la “PICHANGA”. La que almacenaba sueños de grandeza y ser astros del fútbol mundial, generalmente asumiendo las personalidades de nuestros jugadores favoritos. Requeria en su versión más humilde, un par de camotes o poleras de arco, y una pelota. Unos con polera y otros sin, y con la cantidad de jugadores disponibles se montaban esos dignos espectáculos deportivos en cualquier rincón con espacio suficiente.

La “pichanga”, era uno de los momentos favoritos del día para quienes amamos el fútbol, dado que no requiere un gran estadio y se puede jugar en cualquier espacio de tiempo. Cúantos no partiamos a clases felices esperando jugar con nuestros compañeros en el recreo, con una de las tantas pelotas confiscadas por inspectoría. Y en las calles, el cementerio de pelotas en casas de vecinos y reventadas por el tráfico vehicular era incalculable. En algunas ocasiones, pueden haber sido humildes calles polvorientes llenas de tierra, pero para mi eran el lugar más hermoso del mundo.

Cuantos amigos nuevos hicimos jugando una “pichanga”. Los que asomaron para jugar un “ratito” que al final era todos los días, los de los otros equipos de jugadores, los amigos de los amigos. Todos con un mismo fin en mente, transformarse en una estrella del fútbol mundial en nuestros clubes y jugar en la selección de alguna parte, sueños de grandeza que los niños nos podemos permitir. Cuando chicos nada de mirar minas, no vamos a perder la pichanga producto de una desconcentración táctica.

Al crecer, jugamos con mayor intensidad pero cada vez menos pichangas. Ya no jugamos en las calles, y nos quejamos si no hay pasto, aburguesamiento del balón. La imaginación dio espacio a la realidad, ya muchos cachamos que no vamos a ser estrellas de la premier league ni jugaremos en el Barcelona. Los grupos de aquellos amigos pichangueros se van atomizando y cada vez hay menos jugadores de aquellos que solo juegan por diversión. Luego se juega en campeonatos locales que no son “pichanga”, sino partidos 100% reglamentados, con camisetas de verdad y árbitros. No hay pagos a los jugadores pero se juega por puntos, por lo que le quita el amateurismo real de ver rodar una pelota descosida en busca de la gloria.

Ahora, poco queda del ferviente pichanguero, y me transformé en ferviente jugador del tercer tiempo. La pelota rueda en mi cabeza en momentos que los recuerdos azotan mi mente y me doy cuenta de la triste realidad, puede que hace un montón de años haya jugado mi última pichanga (espero que no), y como bien dicen sabios de la escritura pelotera, y ni siquiera nos dimos cuenta. Y pucha que eran buenos momentos, solo con ganas, un par de amigos igual de pichangueros y una buena dosis de imaginación…

Día de Furia

Ya no sabía a quién creer. ¿Los medios o el gobierno? Nuevamente me sentía engañado por todos, cada día nuevas malas noticias, desde Octubre que todo el panorama se ve negro. Al menos al inicio, no teníamos hambre como hoy, ahora está la zorra y no parece mejorar. Estar en cuarentena encerrado en casa no… Leer más Día de Furia

Sonidos Maravillosos

El inmenso manto gris que todo lo cubría, súbitamente dio paso a una extraña sinfonía de un compás irregular de miles de millones de pequeños músicos suicidas que se lanzaban sin miedo en búsqueda de su inmortal destino. En aquel osado acto de arrojo, se desvanecían al instante dando su último aliento. Para ellos un… Leer más Sonidos Maravillosos

Momentos

Ahora cuándo la fuerza del destino te aleja de mi lado, es cuándo más añoro esos inolvidables momentos. Obligado a alimentarme de recuerdos pasados en esta brutal realidad.

Simple Descuido

Fue un simple descuido, un mínimo instante, casi imperceptible, pero sin duda lo supo de inmediato. Algo se había quebrado para siempre en su vida, y lamentablemente ya nada sería igual.

Un comentario sobre “Pichanga de Barrio

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